martes, 18 de julio de 2017

SORTEO "VUELA LA COMETA": TRES EJEMPLARES DE "HABRÁ VALIDO LA PENA"

El año pasado, gracias a la Editorial Arola, organicé un sorteo de ejemplares del ganador y el finalista del I Premio Vuela la Cometa, convocado por ellos. Se trata de un concurso literario internacional para menores de 38 años que busca encontrar nuevos talentos de la literatura, nuevas voces y enfoques. Personalmente, además, el año pasado conté con un aliciente especial, ya que el finalista era (y es) un gran amigo mío, así que la ilusión por el galardón obtenido por él se sumaba a la alegría por la confianza que Arola depositó en mí para promocionar las obras ganadoras. A lo largo de este año he mantenido un cordial y cómplice contacto con Silvia, encargada en la editorial de organizar los eventos con los ganadores y las diferentes presentaciones y sesiones de firmas y por fin, en la pasada Feria del Libro, pudimos vernos, darnos un abrazo y concretar detalles.

Este año vuelvo a la carga con el sorte de tres ejemplares de la novela ganadora: Habrá valido la pena del malagueño Daniel Morales. Es su primera novela después de haber probado fortuna en el mundo de los relatos y los cuentos y el jurado destacó en su fallo:

"El lector se ve arrastrado por vía de seducción a los infiernos del mundo, el demonio y la carne bajo la apariencia de un relato convencional de iniciación amorosa"


Habrá valido la pena nos cuenta la historia de Hannah, una chica aparentemente feliz, que parece tenerlo todo, pero a la que la vida le da demasiadas cosas que no entiende. El sexo, vivir al máximo... ¿cómo cogerle el truco a todo eso? Ha nacido en un mundo, el nuestro, donde ya nadie sabe por qué o contra qué luchar. Hoy todo es o aburrimiento o diversión y ni lo uno ni lo otro dan para llenar una vida. Hay quien se resigna y hay quien, como Hannah, se lanza a la búsqueda de respuestas. Una búsqueda que la llevará a embarcarse en aventuras alucinantes, conmovedoras y divetidísimas, además de conocer a personas inolvidables.

Agradezco de corazón a Daniel Morales y a la Editorial Arola el envío de ejemplares para este sorteo.

BASES DEL SORTEO


- Se sortean tres ejemplares de Habrá valido la pena, de Daniel Morales, ganador del II Premio Vuela la Cometa 2017

- Este sorteo tiene carácter nacional. Si hubiese participantes de otros países, deberán tener una dirección postal en España para el envío.

- Es necesario para participar ser seguidor del blog y dejar un comentario en este mismo post diciendo que queréis participar en el sorteo

- El plazo para inscribirse es hasta el próximo 4 de agosto. El 7 de agosto publicaré el listado de participantes y el 9 de agosto daré a conocer a los ganadores.

- Yo misma enviaré los ejemplares a los ganadores a través de Correos. No me hago responsable de los retrasos o pérdidas que puedan producirse.

Por si estáis interesados o conocéis a alguien que lo esté, ya está convocada la siguiente edición del III Premio Vuela la Cometa. Las bases, aquí: http://cuantotequiero.mensula.cat/2017/06/15/disponibles-las-bases-de-tercera-edicion/


¡Animaos a participar y mucha suerte a todos!

jueves, 13 de julio de 2017

CARME CHAPARRO: ENCUENTRO Y ENTREVISTA



El pasado 29 de junio, gracias a Pepa de Qué Locura de Libros y a la Editorial Espasa, tuvimos un encuentro en el Hotel de las Letras con Carme Chaparro, ganadora del Premio Primavera de Novela de este año y, como sabéis, conocida presentadora de televisión. Desde el primer momento el ambiente fue cordial, distendido y lleno de buen humor. Carme, a pesar de haber dormido apenas tres horas y llegar sin comer, nos contestó a todo lo que le preguntamos y nos contó pequeñas anécdotas de la creación de No soy un monstruo. El hecho de que todas las que acudimos ya habíamos leído el libro favoreció la complicidad y el poder “destripar” a gusto toda su trama, aunque a la hora de contar lo que allí compartimos tengo que recortar mucho, porque los spoilers fueron frecuentes. 


Eso fue lo que me empujó a pedirle a Carme si podía contestarme a unas preguntas muy breves para completar la crónica y ella me respondió rápido y con la mejor disposición, algo que le agradezco de forma muy especial. Gracias, Carme, por tu generosidad conmigo y con este blog.

Sentadas todas en la cómoda biblioteca del Hotel de las Letras, con luz suave que favorecía la conversación, comenzamos hablando de todo un poco: de literatura, del trabajo de Carme en la televisión, de los horarios, de conciliación familiar… y poco a poco giramos hacia No soy un monstruo, hacia Ana e Inés y hacia la peor pesadilla para unos padres: la desaparición de un hijo en apenas unos segundos para no volver a saber nada de él.

Carme comenzó confesando que escribir la novela le había supuesto mucho sufrimiento, sobre todo al escribir determinados pasajes, pero, entre risas, nos dijo que había sido una suerte de psicoterapia. Incluso en un momento tuvo que dejar de escribir y tomarse un respiro porque le dolía demasiado. El consejo de una buena amiga de parar para respirar y tomar distancia le vino muy bien. El empezar a escribirla, vino de una serie de coincidencias: había sido su cumpleaños y una buena amiga le regaló una libreta para tomar notas, al tiempo que otro amigo le hablaba del programa informático para escritores Ulysses para su Mac. Para ella, a la que no le gusta nada el Word, fue un descubrimiento feliz. Le gustó el programa porque es un programa limpio que te permite organizarte por capítulos a través de sus diferentes columnas. Incluso permite ir añadiendo documentación a cada capítulo, algo que le sirvió sobre todo para ir incluyendo los datos sobre investigación policial que fue recogiendo de sus fuentes. 


Lo primero que escribió fue el final, los dos últimos capítulos. Y desde ahí comenzó a ir hacia atrás, pero no de forma ordenada, sino yendo de principio a final constantemente. El final de No soy un monstruo se le ocurrió por una noticia que conoció en su trabajo ( y que no puedo contar aquí, porque supondría un spoiler importante) y que le impactó. Esos dos últimos capítulos apenas han sufrido cambios desde que fueron escritos. Carme, tras escribirlos, no pensó en convertirlos en un libro pero sí es cierto que, cuando llegó a casa, inauguró su programa Ulysses para escribirlos del tirón, sin parar. Al cabo de un par de días, una persona (de la, como es lógico, que tampoco nos quiso decir el nombre) le pidió que leyese su libro para hacerle la faja. Apenas tenía tres días para leerlo y le daba cierta pereza, pero acabó por hacerlo. Cuando lo acabó fue cuando pensó que ella también podía convertir aquellos dos capítulos en una novela completa.

Respecto a cómo empieza a escribir cada capítulo, Carme nos explico que necesita siempre una primera frase y desde ella se lanza a escribir. Se le ocurrió una: “En las películas americanas siempre hay donuts” y, recordando películas y situaciones, esos donuts aparecen siempre en las comisarías o en las terapias tipo Alcohólicos Anónimos.  Ahí fue dónde surgió el principio de No soy un monstruo: una terapia de padres que han perdido a sus hijos… y la terrible escena de la riada, un hecho que sucedió realmente y que ella conoció en su día. Lo más espantoso de esa escena y de otras que jalonan el libro, es que son cosas que le pueden pasar a cualquiera y en cualquier momento, que la fatalidad está ahí para mostrarnos su peor cara. Todas coincidimos en que esas escenas más intensas, incluso desgarradoras, se han descrito muy bien porque, además, conllevan el horror de lo cotidiano: cómo en treinta segundos o en menos la vida te puede cambiar por completo o puedes perder lo que más quieres.

La novela, nos contó Carme, contiene muchos de sus miedos. Y también muchas imágenes que se le han ido quedando por su trabajo como periodista. Recordaba que durante su embarazo sucedió el espantoso asesinato de Ruth y José por parte de su padre, José Bretón, y cómo le afectó, todo lo que llegó a llorar. Pero también le sirvió para comprender que aunque hay psicópatas como él, nadie es sólo bueno o sólo malo, hay mucha gama de grises. De hecho Carme está convencida de que hay mucho psicópata oculto que, en ocasiones, sólo necesitan un hecho concreto para sacar el monstruo que albergan. Cree sinceramente que no tiene que ser algo material, sino un peaje emocional que se les exija, ponerles en una posición de dilema emocional que les haga saltar. Puso el ejemplo de los dos adolescentes que murieron al caer por el hueco de un ascensor en Madrid, al despegarse el fondo del mismo porque la persona que hizo la reparación la hizo mal. Es una negligencia que podría no haber tenido consecuencias, pero supuso dos muertes. ¿Quién nos asegura que los padres o hermanos de esa pareja un día se crucen con el operario culpable de sus muertes y decidan acelerar el coche o dar un pequeño empujón al borde de una larga escalera? Cualquiera podemos pasar por algo así, cualquiera podemos ser un monstruo. No podemos decir “yo nunca lo haría” porque no sabemos lo que la vida nos va a poner delante y la novela también va de eso.


En cuanto a su manera de escribir, aseguró que lo hace en todas partes, no es maniática para eso. Como periodista está acostumbrada al ruido de las redacciones y por eso puede escribir sin que le afecte el ruido o en entorno. Por ejemplo el personaje de Laura surgió en la consulta de un dentista. Usó a algunos amigos como personajes de la novela, incluso con sucesos que les habían pasado a ellos realmente. A ellos les pedía opinión sobre lo que iba escribiendo y le sorprendió que se identificaran tanto con el personaje creado a su alrededor. También su marido iba leyendo a medida que escribía, pero tanto a los amigos como a él se lo pasaba por capítulos. Cuando la acabó quiso buscar una opinión sincera de fuera de su entorno y pensó en Carmen Posadas. Le pidió el favor de que leyese su novela y le dijese qué le parecía. Carmen sólo le pidió que se la mandase en papel y, una vez que la recibió, le dijo que en quince días tendría una respuesta. Pero su mail sólo tardó diez. Y Carme, aun emocionada, nos contó que fue un mail tan bonito que se puso a llorar sin poder evitarlo.

Lo que sí tenía claro es que no quería que el libro se vendiese sólo por tener su nombre en la portada. A ella, nos confesó, la han perseguido las editoriales para que escribiese un libro y nunca había aceptado. Así que, aconsejada por su amiga Laura Santafiorentina y por Palmira, su agente, presentaron la novela al Premio Primavera… y ese es el comienzo de todo. ¿Volverá a escribir? Sin duda. Sólo necesita tiempo, una historia… y una primera frase de la que partir.

ENTREVISTA A CARME CHAPARRO


- Nos explicaste que la novela la empezaste por el final, escribiendo los dos últimos capítulos. Que luego volvías adelante y atrás constantemente y que llevabas el portátil a todas partes. Pero ¿cuál es tu rutina de trabajo, si es que existe, cuando te enfrentas a una historia? ¿La tienes en la cabeza y la vas sacando o la escribes a medida que te va surgiendo?

No tengo rutina de trabajo. "No soy un monstruo" es la primera ficción que escribo, así que me enfrenté a ella de manera totalmente inocente y virgen. Empecé por el final, así que sabía dónde quería que llegara, al menos, uno de los personajes. Pero nada más. Los personajes y la trama se me fueron ocurriendo a medida que escribía. Siempre tuve la sensación que la novela podría haber sido mil historias diferentes de haberme puesto a escribir en otros momentos, porque cuando me sentaba ante el ordenador nunca sabía hacia dónde quería ir. Además, muchas veces eran los propios personajes los que iban apoderándose de las líneas.  

- Haces un retrato de cierto sector del periodismo un poco descarnada, en el que vale todo con tal de conseguir audiencia o ganarle la partida a la competencia. ¿Es así realmente? ¿La competencia entre medios y la búsqueda de la notica resulta así de dura?

¿Tanto? En realidad nos pasa lo que en todos los trabajos: quieres ser mejor que los demás. Si tienes una tienda de zapatos, quieres ser mejor y vender más que el que tiene otra tienda de zapatos en la calle de al lado. El problema del periodismo ha sido la precarización, el adelgazamiento hasta lo imposible de las redacciones, pero también las nuevas tecnologías y las redes sociales: todo es rápido, todo tiene que vomitarse al segundo. Y el periodismo exige de comprobaciones, de reflexión.  

- En la novela se mencionan páginas web curiosas, por decirlo de algún modo, y programas concretos para identificar ciertos comportamientos ¿Cuál es tu opinión sobre las redes sociales y los posibles peligros a los que nos podemos enfrentar con su mal uso, especialmente los niños? ¿Es ahí dónde están apareciendo nuevos "monstruos"? ¿Estamos preparados para luchar contra ellos?

Hasta el agua puede matarte si la bebes en exceso. Pero no, los padres no estamos preparados para luchar contra los monstruos que habitan en las redes sociales. Y no lo estamos porque lo desconocemos. No sabemos lo que sienten nuestros hijos cuando se meten en aplicaciones que desconocemos. 

- Tus personajes no son nada estereotipados, resultan muy creíbles, cercanos, incluso los que están ahí sólo unas pocas páginas. ¿Tenías claras sus personalidades desde el primer momento? ¿Cómo los vas perfilando?

Para nada. Ellos nacieron y fueron creciendo con el texto. Todo fluyó de manera muy natural. Lo que tenía claro era que no quería crear supermanes, no quería superhéroes, porque no existen. Lo que existen son personas que en un determinado momento de sus vidas se tienen que enfrentar a a una situación en la que ni siquiera tienen tiempo para pensar cómo reaccionar. Y de ahí salen los héroes. 

- Nos hablaste de la ruptura que se produce en un momento de la novela, cuando tú misma te viste un poco superada por lo que escribías y paraste durante un par de semanas. Una ruptura que es la que marca el inicio de una acción mucho más trepidante, en la que todo se acelera hacia el final. ¿Fue algo premeditado al retomar la novela, necesitabas que fuese así?

Tuve que parar porque estaba sufriendo mucho. Muchísimo. La novela es un thriller, pero desgarradoramente emocional, y para hacer creíbles esas emociones tuve que buscar dentro de mí. Así que llegó un momento en el que dije "hasta aquí, no puedo más, tengo que parar". Coincidió que ese día había quedado con un par de buenas amigas, con Esther y con Toni Acosta. Toni es actriz, y me dijo que el proceso que estaba sufriendo era normal y que les ocurría a muchos actores cuando preparaban un papel. Me recomendó que parase un par de semanas, que me olvidara de todo. Y que después volviera fresca al texto. Eso hice. Y cuando volví -en la secuencia en la que una chica joven con tacones rosas entra en una comisaría- mi manera de sentir la historia había cambiado, y por lo tanto también había cambiado la manera de contarla. 

- Si hubo algo de lo que hablamos es de que cualquiera puede albergar un monstruo en su interior, esperando para salir. ¿Dónde crees que puede estar ese "click" que abre las compuertas? ¿Cómo lo sujetamos?

Lo sujetamos con la empatía. Lo que estoy haciendo o diciendo ¿cómo le está afectando a la persona que tengo a lado? Si nos hiciéramos más esa pregunta, si nos pusiéramos más en la piel de los que nos rodean, nos daríamos cuenta de que algunas veces hacemos cosas que hacen daño. 
 
- ¿Cómo estás viviendo el éxito de "No soy un monstruo" y la gran aceptación que está teniendo en los lectores?

Abrumada, pero inmensamente feliz. Es maravilloso recibir todos los buenísimos comentarios de los lectores. Las redes sociales están llenas de opiniones de lectores entusiasmados con la novela. Es un regalazo.  

- Llega el verano, la vacaciones, el merecido descanso... ¿y las historias que guardas? ¿Tendremos ocasión de volver a reencontrarnos con los protagonistas de tu novela o con otras tramas?

Bueno, necesito tiempo. El informativo, la promoción de la novela, mi columna semanal en YoDona, mis dos posts semanales en Yahoo, mis hijas, mi marido... hay días en los que estoy 16  ó 18 horas sin parar. Así que sí, espero volver a sentarme ante un ordenador para escribir ficción, pero no sé cuándo. Ojalá pronto.